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MANCOMUNIDAD CAMPANA DE OROPESA Y CUATRO VILLAS
AGENDA 21 LOCAL

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martes, 26 de abril de 2011

DESARROLLO DE LA AGENDA 21 LOCAL EN LA MANCOMUNIDAD

La Agenda 21 Local de la  Mancomunidad de la Campana de Oropesa y Cuatro Villas es un proceso que trata de definir el futuro económico, social y ambiental de  la zona desde el nuevo enfoque de la sostenibilidad ambiental. Es un proceso de todos y para todos, por lo que es muy importante y necesaria la  colaboración de los vecinos en su desarrollo.

“Sistemas Medioambientales” es la empresa encargada de realizar la auditoria. Ya se ha comenzado con la recopilación de datos de los diferentes municipios que la componen. La Mancomunidad junto con la empresa contratada hemos empezado las reuniones informativas, que tienen y tendrán lugar en todos y cada uno de dichos municipios, sobre el proceso que se está llevando a cabo y la importancia que tiene para nuestra zona.

Desde este post, animo a la gente a que participe activamente en la Agenda 21 y se involucre en el proceso, ya que es un proyecto que ofrece unas amplias posibilidades para el desarrollo de los pueblos que componen la Mancomunidad.
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viernes, 15 de abril de 2011

MIRADA A LA EDUCACIÓN AMBIENTAL. TALLERES DE RECICLAJE EN LA SEMANA CULTURAL DE VARIOS COLEGIOS DE LA ZONA.

Hacer ramos de flores usando materiales reciclados, confeccionar carteras con viejos tebeos que tenemos en casa, hacer un portalápices con un brick… son solo algunas de las actividades realizadas en la Semana Cultural de los colegios de Lagartera y el CRA de Torralba promovida desde la Agenda 21 Local.

Se trata de una iniciativa en la que colabora la Mancomunidad Campana de Oropesa y Cuatro Villas con los colegios de la zona, en la cual se intenta promover un estilo de vida sostenible entre los niños a través de la realización de talleres y juegos sobre el reciclaje, la reutilización y la reducción de residuos. Se trata de facilitar la comprensión de que los actos cotidianos realizados en casa y fuera de ella afectan al medio que les rodea de diferente manera. A partir de ahí se intenta ayudar a desarrollar su conciencia ecológica y fomentar valores como el compañerismo entre ellos.

COLEGIO PUBLICO JACINTO GUERRERO DE LAGARTERA




  CRA DE LA CALZADA DE OROPESA







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jueves, 17 de marzo de 2011

Y LA TIERRA TEMBLARÁ…TERREMOTOS Y RIESGO EN ESPAÑA

Japón está situado dentro del Cinturón de Fuego del Pacífico o Cinturón Circumpacifico, el cual se encuentra en las costas del Océano Pacífico y se caracteriza por concentrar algunas de las zonas de subducción más importantes del mundo, lo que ocasiona una intensa actividad sísmica y volcánica en las zonas que abarca.

El lecho del océano Pacífico reposa sobre varias placas tectónicas, las cuales están en permanente fricción y por ende, acumulan tensión. Cuando esa tensión se libera, origina terremotos en los países del cinturón.
¿Qué ocurre después de un terremoto? Esta pregunta seguro que nos la hemos planteado más de uno alguna vez. Cada terremoto tiene su consecuencia, pero depende de una serie de factores como la intensidad y el lugar de origen.

 Un Tsunami es una palabra científica proveniente del japonés, TSU= ola y NAMI= puerto o bahía. Como fenómeno es un conjunto de olas gigantescas se producen por el movimiento del suelo submarino. Claro que esto no es así siempre. Un tsunami se puede producir por ejemplo, con la caída de un meteorito, explosiones de gran magnitud y/o derrumbes costeros. Una forma fácil de entender lo que es un tsunami es imaginar que tiramos una piedra en un pozo, en el cual se forman ondas y la primera es la más grande, siendo las otras ondas producidas de menos magnitud.
El conjunto de olas que forman el tsunami se producen a varios kilómetros de distancia mar adentro. La velocidad que pueden alcanzar es de unos 700 kilómetros viajando hacia la costa con una altura de 1 metro o más y además mientras se acerca más la ola a la costa comienza a aumentar de velocidad debido a la disminución entre la superficie y el suelo submarino aumentando también la altura a unos 15 a 20 metros dependiendo con la fuerza con que se dirija. También, en el fondo se va produciendo un efecto de turbulencias arrastrando gran cantidad de rocas cambiando la geografía de la costa por lo menos los siguientes 40 años.  
 El tsunami presenta un movimiento brusco desde las profundidades del océano generando un efecto "latigazo" hacia la superficie.   Los tsunamis tienen sus propias características dependiendo de la forma en la que se produjeron.
 En cada temblor que ocurre en la Tierra, y que sea de una magnitud fuerte, mejor dicho que sea un terremoto, es muy probable de que vengan una gran cantidad de temblores pequeños o en muy pocas veces más grandes que el primero. Estos temblores se llaman Réplicas, y duran una buena cantidad de tiempo e incluso pueden superar un lapso de años una vez ocurrido el terremoto. La falla de este réplica esta asociada de algún modo con el terremoto ocurrido antes.
 
Las cosas que ocurren después de un terremoto son variadas y dependen de acuerdo del epicentro del terremoto y de la reacción de la gente que lo sintió o a veces son la que siempre pasan por lógica. Si ocurre algo después de un terremoto siempre hay que estar alerta. En el caso de los tsunamis puede causar daño o ser destructivo y que la gente no se de cuenta o no sepa.

¿Está España amenazada por Terremotos?
Como muestra el mapa unificado de peligrosidad sísmica de Europa y el Mediterráneo creado por el CSIC desarrollado en el Instituto de Ciencias de la Tierra Jaume Almera, solo el sureste de la península ibérica está mínimamente afectado por el peligro de un terremoto.
En el conjunto de Europa, la cuenca sureste del Mediterráneo es la que registra mayor riesgo, especialmente Italia, Grecia y Turquía. Curiosamente, el otro foco de actividad sísmica se sitúa en las antípodas: Islandia. Hay que recordar, a cuenta del episodio protagonizado el año pasado por el volcán islandés Eyjafjallajökull que paralizó el tráfico europeo en buena parte de Europa, ya que el vulcanismo está íntimamente ligado con la sismicidad.
La Península Ibérica es “quizás” la zona del Mediterráneo con el menor riesgo de terremotos, debido a que es una zona geológicamente muy fracturada, compuesta por materiales que resisten menos la tensión producida entre placas, por lo que se rompen antes. Esto hace que cuando se produce un movimiento sísmico no sea tan intenso como en otros países del mediterráneo, como Italia o Argelia. No obstante, en países situados al norte de la Península como Francia o Alemania, la probabilidad de que ocurra un terremoto es aún menor.
Todos los seísmos que tienen lugar en la Península Ibérica están dados por el empuje de la placa africana al sur con la placa euroasiática, lo cual se traduce en una acumulación de tensiones en la zona sur y sureste de España. Esto hace que cuando la corteza “no aguanta más” rompa a lo largo de una falla y de lugar a terremotos.Según datos, el mayor índice de peligrosidad en el territorio español está en el sur y sureste de la Península, en torno a Granada, zona sur de la provincia de Alicante y las de Almería y Murcia. El antecedente histórico más importante en la Península Ibérica fue el ocurrido al suroeste del Cabo San Vicente en 1755, conocido como Terremoto de Lisboa, que llevó aparejado un tsunami que destruyó parte de la capital portuguesa y que causó daños en Huelva y Cádiz, y que se sintió en gran parte de Europa.  Otro terremoto muy fuerte se produjo en 1884, con el mayor volumen de daños en el territorio español, que se registró en Arenas del Rey (Granada) y en el que murieron 800 personas. Afortunadamente, nuestro país no representa un área de ocurrencia de grandes terremotos, sin embargo, sí tiene una actividad sísmica con seísmos de magnitudes inferiores a 7,0, si exceptuamos los ocurridos en la falla de Azores-Gibraltar (terremotos de 1755 o 1969), pero capaces de generar algunos daños. Entre 1200 y 1400 terremotos se registran anualmente en la Península Ibérica, siendo su magnitud en la mayoría de los casos menor de 5.0 grados.
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miércoles, 16 de marzo de 2011

ENERGÍA NUCLEAR. LAS CLAVES PARA ENTENDER LO QUE SUCEDE EN FUKUSHIMA (JAPÓN).

El terremoto producido en Japón y el posterior tsunami que ha barrido la costa este ha puesto nuevamente en tela de juicio la seguridad en las centrales nucleares. El riesgo existente en el país del sol naciente es evidente y los peligros van desde emisión de radiaciones hasta la fusión del núcleo. Voy a intentar aclarar lo que sucede cuando tiene lugar un hecho de estas características.
¿Qué es la energía nuclear?
Es la energía es aquella que se libera cuando se produce una colisión de varios elementos dentro del núcleo de la central. Es allí donde el uranio o plutonio reciben un neutrón y se produce un impacto entre ambos. En este proceso se libera energía y se desprenden neutrones, que a continuación impactarán con otros núcleos atómicos que se multiplicarán de nuevo y así sucesivamente. Este proceso genera una gran cantidad de energía en forma de calor. Esta energía térmica se transforma en energía mecánica utilizando motores de combustión externa, como las turbinas de vapor.
En las centrales se busca llevar a cabo este proceso de forma controlada y aquí entra el juego el moderador, que hace disminuir la velocidad de los neutrones rápidos, llevándolos a neutrones lentos o térmicos (Se emplean como materiales moderadores el agua, el grafito y el agua pesada). Con estos dos procesos se controla  el proceso de liberación de energía, pero para que la central nuclear sea efectiva es necesario sacar la energía, para lo que se usa un líquido refrigerante que extrae el calor generado por el combustible del reactor, y también sirve para enfriarlo.
El caso de la central de Fukushima: el refrigerante usado es agua normal, la cual pasa por el reactor, lo enfría y genera vapor. El vapor transcurre por una serie de turbinas que están conectadas a un generador y ahí es donde se genera la electricidad que después podemos usar —el proceso se repite de forma continua—.
Con el terremoto los reactores de la central se pararon automáticamente  y a continuación fallaron los sistemas para enfriarlo: primero el eléctrico y posteriormente los motores diésel, que fueron afectados por el tsunami. A partir de este momento el reactor se comenzó a recalentar y la presión aumentó, lo que dio lugar a la liberación de algo de vapor radiactivo al edificio de contención hermético.
Después de estos hechos,  se han producido explosiones que han destruido las paredes del edificio del reactor. No obstante, los operarios consiguieron hacer funcionar las bombas de refrigeración, en las que usan agua de mar para refrigerar el reactor junto con ácido bórico, que retrasa el proceso de la reacción nuclear.
Todos hemos escuchado hablar de fusión del núcleo, pero….¿Qué es la fusión del núcleo?
Así como la fisión es un fenómeno que aparece en la corteza terrestre de forma natural (eso sí, con una frecuencia pequeña), la fusión es absolutamente artificial en nuestro entorno. Sin embargo, esta energía posee ventajas con respecto a la fisión. Por un lado el combustible es abundante y fácil de conseguir, y por otro, sus productos son elementos estables y ligeros
¿Qué ocurre cuando se produce una fusión en el núcleo?
Normalmente los reactores  funcionan a unos 1.200 grados Celsius y el  riesgo real de fusión empieza cuando en el reactor se alcanza los 3.000 grados. La fusión del núcleo se puede producir debido a diferentes causas. Una de las principales causas es porque la potencia del reactor no puede ser controlada ya que no se puede refrigerar correctamente el reactor, (tanto por la pérdida de refrigerante como por la imposibilidad de hacer funcionar el sistema).  
La imposibilidad de hacer funcionar el sistema de refrigeración correctamente es lo que sucede en la central de Fukushima: la barrera de temperatura de reactor ha sido sobrepasada.
Cuando se sobrepasa esta temperatura tiene lugar la fusión del núcleo. Entonces el material radiactivo usado, pasa de estar en estado sólido a líquido. Con esto se produciría la destrucción del reactor y lo más grave, un posible colapso de la estructura del edificio —que es lo que sucedió en Chernobyl debido a algo mucho más serio, una explosión del reactor— y la posible filtración del material radiactivo al subsuelo (lo que nunca ha ocurrido todavía).
¿Qué sucederá en Japón?
Por el momento parece que en Japón no ocurrirá un Chernobyl, ya que en esta central el reactor ardió durante días y liberó una gran cantidad de radiactividad. Aunque se produjera la fusión del núcleo las consecuencias no tendrían por qué ser las mismas, ya que la estructura de la central de Fukushima es más segura que la de Chernobyl. Sin embargo, lo más grave del caso nipón es que podría haber varias fusiones nucleares.
En Japón, se intenta evitar la fusión del núcleo refrigerando el combustible mediante inyecciones de agua de mar al reactor. El problema grave podría darse si en algún momento resultara imposible aliviar la presión que podría sufrir la estructura de contención que envuelve el reactor herméticamente. Los expertos deberán, entonces, hallar la forma de ventilar el edificio tratando de evitar grandes fugas. Hasta ahora se evacuó a unas 200.000 personas en un radio de 20 kilómetros.  A la población se le está repartiendo tabletas de yodo con las que se espera que se pueda contrarrestar el efecto que el yodo radiactivo 131 puede tener en la tiroides.
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lunes, 10 de enero de 2011

LA FAUNA DE LA COMARCA DE OROPESA Y EL DESARROLLO RURAL

Artículo redactado por D. Jose Luis Yela García, Profesor Titular de Zoología de la UCLM.

Aunque los europeos apenas seamos conscientes de ello, la biodiversidad que mantiene actualmente Europa está muy mermada respecto de la que debió mantener antes del último periodo glacial, es decir, antes de que los humanos actuales colonizáramos el continente y empezáramos a someterlo a una presión incesante y en aumento. Según todos los indicios, la oleada de extinciones comenzó en el Neolítico, y estuvo relacionada tanto con la sedentarización de los grupos humanos como con los efectos devastadores del fuego provocado por éstos. A partir del siglo XVIII, con la revolución industrial, aumentó enormemente la presión sobre el medio natural, de manera que aunque se tenga constancia de pocas extinciones de especies en Europa, las poblaciones de las que quedaban han sufrido declives muy acusados y muchas poblaciones locales han desaparecido. En este contexto, la inmensa mayor parte de los organismos que nos podemos encontrar hoy día por los campos del centro de la Península Ibérica, como por ejemplo en los alrededores de Oropesa, son “los que quedan”, y la mayor parte depende en algún grado de la presencia humana y de los usos que hemos venido haciendo del entorno. Durante las últimas décadas, el declive y la extinción local de las poblaciones silvestres han ido aparejados a la enorme intensificación de las prácticas agropecuarias y forestales. Actualmente, sin embargo, se empieza a tomar conciencia del grave problema que conlleva el empobrecimiento del medio natural, y se están proponiendo mecanismos legales y administrativos que favorezcan un uso sostenible, a largo plazo, del medio, a la vez que se trata de proteger la vida silvestre de la forma más eficaz posible. Entre estos mecanismos están las llamadas Agendas 21 locales o la recientemente aprobada ley para el desarrollo sostenible del medio rural. Ambos marcos podrían suponer buenas herramientas para la conservación de los recursos naturales y su uso razonable, siempre y cuando se utilizasen con sensatez y se aplicaran con rigor, cosa que actualmente apenas ocurre en casos muy contados.

Para ilustrar someramente la dependencia de las especies animales de las actividades humanas en un área como la que ocupa Oropesa, y reflexionar brevemente sobre su persistencia, podemos hacer un ejercicio sencillo. Podemos clasificarlas en tres grupos en relación con la dependencia de cada especie de la presencia humana. Vamos a usar solo las especies de aves y de mamíferos que han sido censadas fehacientemente de los alrededores de Oropesa, dado que estos dos grupos están muchísimo mejor conocidos y sus especies integrantes pueden ser reconocidas con facilidad por cualquier observador. La lista podría complementarse con datos de la bibliografía, pero no es el objetivo dado que solo trato de hacer una reflexión sencilla, aunque rigurosa y comprometida.

En primer lugar, podemos reconocer un grupo de especies muy directamente vinculadas a las actividades humanas tradicionales, cuya persistencia podría verse comprometida de desaparecer los humanos. Algunas de ellas pueden haberse visto beneficiadas por las actividades intensivas de las últimas décadas (por alimentarse de residuos, ser más resistentes que otras a la degradación del paisaje o a productos agroquímicos, etc.), pero otras pueden estar amenazadas por la intensificación creciente de las actividades agropecuarias y forestales. En segundo lugar, podemos reconocer otro grupo de especies vinculadas indirectamente (o menos directamente) a las actividades humanas, de forma que su persistencia no se vería probablemente comprometida de desaparecer los humanos, pero que son vulnerables a los cambios de uso del espacio. En tercer lugar, podríamos considerar aquellas especies vinculadas a los espacios menos humanizados, menos dependientes de las actividades humanas, pero amenazadas por la presión humana sobre los espacios naturales que quedan en relativo buen estado (o directamente sobre ellas mismas). Además, habría que tener en cuenta un cuarto grupo de especies, aquellas que han sido introducidas durante los dos últimos siglos con fines cinegéticos, que se han asilvestrado pero cuya dependencia de los humanos no está suficientemente bien comprendida. Es necesario recalcar que la caracterización de algunas especies es complicada, como ocurre siempre que se quiere describir mediante categorías un fenómeno natural que en realidad es continuo, más que discreto. Por ejemplo, la gineta fue probablemente introducida, pero hace tanto tiempo (unos mil años) que está completamente asilvestrada desde tiempo inmemorial y forma parte importante del paisaje natural. En cualquier caso, los resultados de este ejercicio se recogen en la tabla que sigue:

Grupo 1: Cernícalo primilla, cigüeña blanca, vencejo común, golondrina común, gorrión común.

Grupo 2: Cernícalo vulgar, aguilucho pálido, milano negro, milano real, mochuelo, autillo, lechuza común, alondra, petirrojo, paloma torcaz, perdiz, tejón, jabalí, ciervo, liebre, conejo, erizo común, zorro.

Grupo 3: Azor, águila perdicera, águila culebrera, águila imperial, águila real, búho chico, búho real, buitre leonado, cigüeña negra, garza real, grulla, zorzal común, gato montés, gineta, garduña, hurón, lirón careto.

Grupo 4: Faisán, gamo.

El grado de amenaza de las actividades humanas de tipo intensivo sobre estos animales es muy dispar. Por ejemplo, dentro del grupo 1, el cernícalo primilla es especialmente vulnerable, pero al resto de las especies parece favorecerles de una forma u otra la creciente presión humana sobre el medio. Esto es así porque algunas especies dependen de manera crítica del mantenimiento de un rango concreto de condiciones, mientras que otras son más tolerantes y pueden beneficiarse de menores tasas de competencia por parte de otras especies que están en declive o que desaparecen localmente. Dentro del grupo 2, los milanos han sufrido especialmente la intensificación de los usos agrícolas, mientras que por ejemplo los ciervos han resultado muy beneficiados por los manejos humanos (por ser especie cinegética, pero su proliferación desmesurada pone en peligro en ocasiones la regeneración de la vegetación, de manera que el ciervo se ha convertido en plaga en ciertas zonas).

En definitiva, este breve ejercicio ilustra de manera muy elemental pero clara que es muy importante tener un conocimiento más o menos detallado del funcionamiento local del conjunto de los organismos para poder decidir razonablemente bien qué tipo de gestión es más adecuado. Y el tipo de gestión debe considerar el conjunto de las partes, no focalizarse sobre algunas piezas del conjunto: la persistencia de muchos organismos depende de la de otros, y en realidad es mucho más importante comprender y gestionar correctamente las relaciones entre el conjunto de las especies de una zona para lograr que las diferentes componentes puedan persistir que no poner el énfasis en alguna de ellas. Por poner un ejemplo muy elocuente: es indispensable gestionar correctamente la vegetación de una localidad para que las abejas puedan persistir y realizar su función polinizadora adecuadamente. Ninguna especie funciona aisladamente, y la conservación de los recursos naturales pasa por entender el funcionamiento conjunto y por la gestión de conjunto, lo que hoy día se denomina gestión integrada. Para lograr buenos planes de gestión integrada, que contribuyan a la sostenibilidad social, económica y ambiental, es fundamental la aplicación rigurosa de las nuevas herramientas administrativas y legales como las que se han mencionado al principio.
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