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martes, 29 de noviembre de 2011

DIPUTACIÓN OFRECE EN PRÉSTAMO A LOS AYUNTAMIENTOS UNA MÁQUINA ASTILLADORA PARA RESTOS DE PODA

 La Diputación de Toledo es pionera en España
• Cesión por parte del Servicio de Medio Ambiente provincial
• Cada ayuntamiento solicitante podrá disponer de la máquina por espacio de una semana 


La Diputación de Toledo sigue tomando iniciativas de apoyo a los municipios y Ayuntamientos toledanos en todos los aspectos que tienen que ver con la mejora de la prestación de los servicios a los ciudadanos. En esta ocasión, y a través del Servicio de Medio Ambiente, se ofrece a los ayuntamientos y EATIM de la provincia la posibilidad de disponer temporalmente de una máquina astilladora de restos de poda, de 35 caballos de potencia, propiedad de la institución provincial.
Con esta actividad, en la que la Diputación de Toledo es pionera en España, se pretende facilitar la gestión de los restos de poda municipales, con la consiguiente minimización del volumen de los restos de zonas verdes, y por lo tanto, ahorrar costes en la evacuación, trasporte y eliminación de las ramas generadas en los trabajos de poda. Esto permitirá además que el material resultante del triturado pueda ser utilizado directamente como acolchado en zonas verdes de los municipios, o como materia prima para su conversión en compost.
El período de préstamo máximo inicial es de una semana continuada por cada solicitante. En el caso de que la máquina esté cedida a algún ayuntamiento, y de que la Diputación no tenga más solicitudes, por petición del primero se podrá prorrogar por iguales períodos sin un máximo de tiempo.
La itinerancia se iniciará este lunes 28 de noviembre en el municipio de Ugena y, por ahora, se han atendido 16 solicitudes.
Los ayuntamientos y EATIM interesados deberán cumplimentar la correspondiente solicitud, “on-line o en formato PDF”, que encontrarán en la página www.diputoledo.es (Servicio de Medio Ambiente-Divulgación y Sensibilización- Actividades generales). Para cualquier cuestión relacionada con el préstamo, contactar en el teléfono 925 214 072.-
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lunes, 10 de enero de 2011

LA FAUNA DE LA COMARCA DE OROPESA Y EL DESARROLLO RURAL

Artículo redactado por D. Jose Luis Yela García, Profesor Titular de Zoología de la UCLM.

Aunque los europeos apenas seamos conscientes de ello, la biodiversidad que mantiene actualmente Europa está muy mermada respecto de la que debió mantener antes del último periodo glacial, es decir, antes de que los humanos actuales colonizáramos el continente y empezáramos a someterlo a una presión incesante y en aumento. Según todos los indicios, la oleada de extinciones comenzó en el Neolítico, y estuvo relacionada tanto con la sedentarización de los grupos humanos como con los efectos devastadores del fuego provocado por éstos. A partir del siglo XVIII, con la revolución industrial, aumentó enormemente la presión sobre el medio natural, de manera que aunque se tenga constancia de pocas extinciones de especies en Europa, las poblaciones de las que quedaban han sufrido declives muy acusados y muchas poblaciones locales han desaparecido. En este contexto, la inmensa mayor parte de los organismos que nos podemos encontrar hoy día por los campos del centro de la Península Ibérica, como por ejemplo en los alrededores de Oropesa, son “los que quedan”, y la mayor parte depende en algún grado de la presencia humana y de los usos que hemos venido haciendo del entorno. Durante las últimas décadas, el declive y la extinción local de las poblaciones silvestres han ido aparejados a la enorme intensificación de las prácticas agropecuarias y forestales. Actualmente, sin embargo, se empieza a tomar conciencia del grave problema que conlleva el empobrecimiento del medio natural, y se están proponiendo mecanismos legales y administrativos que favorezcan un uso sostenible, a largo plazo, del medio, a la vez que se trata de proteger la vida silvestre de la forma más eficaz posible. Entre estos mecanismos están las llamadas Agendas 21 locales o la recientemente aprobada ley para el desarrollo sostenible del medio rural. Ambos marcos podrían suponer buenas herramientas para la conservación de los recursos naturales y su uso razonable, siempre y cuando se utilizasen con sensatez y se aplicaran con rigor, cosa que actualmente apenas ocurre en casos muy contados.

Para ilustrar someramente la dependencia de las especies animales de las actividades humanas en un área como la que ocupa Oropesa, y reflexionar brevemente sobre su persistencia, podemos hacer un ejercicio sencillo. Podemos clasificarlas en tres grupos en relación con la dependencia de cada especie de la presencia humana. Vamos a usar solo las especies de aves y de mamíferos que han sido censadas fehacientemente de los alrededores de Oropesa, dado que estos dos grupos están muchísimo mejor conocidos y sus especies integrantes pueden ser reconocidas con facilidad por cualquier observador. La lista podría complementarse con datos de la bibliografía, pero no es el objetivo dado que solo trato de hacer una reflexión sencilla, aunque rigurosa y comprometida.

En primer lugar, podemos reconocer un grupo de especies muy directamente vinculadas a las actividades humanas tradicionales, cuya persistencia podría verse comprometida de desaparecer los humanos. Algunas de ellas pueden haberse visto beneficiadas por las actividades intensivas de las últimas décadas (por alimentarse de residuos, ser más resistentes que otras a la degradación del paisaje o a productos agroquímicos, etc.), pero otras pueden estar amenazadas por la intensificación creciente de las actividades agropecuarias y forestales. En segundo lugar, podemos reconocer otro grupo de especies vinculadas indirectamente (o menos directamente) a las actividades humanas, de forma que su persistencia no se vería probablemente comprometida de desaparecer los humanos, pero que son vulnerables a los cambios de uso del espacio. En tercer lugar, podríamos considerar aquellas especies vinculadas a los espacios menos humanizados, menos dependientes de las actividades humanas, pero amenazadas por la presión humana sobre los espacios naturales que quedan en relativo buen estado (o directamente sobre ellas mismas). Además, habría que tener en cuenta un cuarto grupo de especies, aquellas que han sido introducidas durante los dos últimos siglos con fines cinegéticos, que se han asilvestrado pero cuya dependencia de los humanos no está suficientemente bien comprendida. Es necesario recalcar que la caracterización de algunas especies es complicada, como ocurre siempre que se quiere describir mediante categorías un fenómeno natural que en realidad es continuo, más que discreto. Por ejemplo, la gineta fue probablemente introducida, pero hace tanto tiempo (unos mil años) que está completamente asilvestrada desde tiempo inmemorial y forma parte importante del paisaje natural. En cualquier caso, los resultados de este ejercicio se recogen en la tabla que sigue:

Grupo 1: Cernícalo primilla, cigüeña blanca, vencejo común, golondrina común, gorrión común.

Grupo 2: Cernícalo vulgar, aguilucho pálido, milano negro, milano real, mochuelo, autillo, lechuza común, alondra, petirrojo, paloma torcaz, perdiz, tejón, jabalí, ciervo, liebre, conejo, erizo común, zorro.

Grupo 3: Azor, águila perdicera, águila culebrera, águila imperial, águila real, búho chico, búho real, buitre leonado, cigüeña negra, garza real, grulla, zorzal común, gato montés, gineta, garduña, hurón, lirón careto.

Grupo 4: Faisán, gamo.

El grado de amenaza de las actividades humanas de tipo intensivo sobre estos animales es muy dispar. Por ejemplo, dentro del grupo 1, el cernícalo primilla es especialmente vulnerable, pero al resto de las especies parece favorecerles de una forma u otra la creciente presión humana sobre el medio. Esto es así porque algunas especies dependen de manera crítica del mantenimiento de un rango concreto de condiciones, mientras que otras son más tolerantes y pueden beneficiarse de menores tasas de competencia por parte de otras especies que están en declive o que desaparecen localmente. Dentro del grupo 2, los milanos han sufrido especialmente la intensificación de los usos agrícolas, mientras que por ejemplo los ciervos han resultado muy beneficiados por los manejos humanos (por ser especie cinegética, pero su proliferación desmesurada pone en peligro en ocasiones la regeneración de la vegetación, de manera que el ciervo se ha convertido en plaga en ciertas zonas).

En definitiva, este breve ejercicio ilustra de manera muy elemental pero clara que es muy importante tener un conocimiento más o menos detallado del funcionamiento local del conjunto de los organismos para poder decidir razonablemente bien qué tipo de gestión es más adecuado. Y el tipo de gestión debe considerar el conjunto de las partes, no focalizarse sobre algunas piezas del conjunto: la persistencia de muchos organismos depende de la de otros, y en realidad es mucho más importante comprender y gestionar correctamente las relaciones entre el conjunto de las especies de una zona para lograr que las diferentes componentes puedan persistir que no poner el énfasis en alguna de ellas. Por poner un ejemplo muy elocuente: es indispensable gestionar correctamente la vegetación de una localidad para que las abejas puedan persistir y realizar su función polinizadora adecuadamente. Ninguna especie funciona aisladamente, y la conservación de los recursos naturales pasa por entender el funcionamiento conjunto y por la gestión de conjunto, lo que hoy día se denomina gestión integrada. Para lograr buenos planes de gestión integrada, que contribuyan a la sostenibilidad social, económica y ambiental, es fundamental la aplicación rigurosa de las nuevas herramientas administrativas y legales como las que se han mencionado al principio.
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martes, 14 de diciembre de 2010

COMO SE FORMA LA NIEBLA Y EL ROCIO

¿Cómo se forma la niebla?

La niebla es un fenómeno relativamente difícil de predecir, puesto que varios factores influyen en su formación. Sin embargo, cabe mencionar que la niebla es esencialmente la formación de una nube a nivel del suelo.

Estos días, al acudir al trabajo, suelo observar que la niebla se empieza a formar en las proximidades del embalse de Azután y me ha parecido conveniente dar una explicación a este fenómeno.

La niebla está constituida por gotitas de agua tan minúsculas que flotan en el aire, reduciendo la visibilidad cuanto más juntas están (cuanto más espesa es la niebla más próximas están las gotitas de agua). La niebla se forma al enfriarse el aire que está en contacto con la tierra (o el mar). Al igual que las nubes, el exceso de vapor se condensa en gotitas de agua gracias a los denominados “núcleos de condensación”.

El tipo de niebla que se forma en esta zona se denomina niebla por radiación, es decir, solo se localiza sobre la línea del suelo y suele iniciarse durante la noche como consecuencia de un enfriamiento de la tierra (ya que ésta pierde el calor más rápidamente que el agua) y una posterior condensación de la humedad. Ocurre principalmente las noches claras y serenas; al no haber nubes que actúen como capa aislante que eviten la pérdida de radiación. Por tanto, sino sopla el viento, la masa de aire frío queda “atrapada” en la zona, ya que el aire más calido que se sitúa por encima impide su ascensión. Un factor primordial para que se forme la niebla es que el aire debe estar en calma, porque un poco de viento sería suficiente para mezclar las capas de aire frío con el caliente, haciendo que este fenómeno despareciera. Este tipo de niebla tiende a desaparecer cuando el sol incide sobre la zona.

¿Por qué se produce el rocío?

Supongo que alguna vez os habréis fijado en las gotitas de agua que recubren las plantas, bancos de la calle, coches…por las mañanas durante los meses más fríos. En Navidad tenemos en la mesa un ejemplo claro. Hemos sacado una botella de cava de la nevera y a los pocos minutos vemos que se forma condensación de gotitas de agua en el cristal de la botella.

Pues bien, este fenómeno se denomina “Rocio” y se forma porque los cuerpos que, como las plantas se enfrían mucho en las noches más claras y pierden gran cantidad de calor. Debido a este enfriamiento, las capas de aire que están en contacto con el suelo se enfrían demasiado; por lo que todo el agua existente en forma de calor se condensa en forma de gotitas (siempre y cuando la temperatura sea mayor de cero grados, ya que sino se congelaría). Estas pequeñas gotas unas veces se depositan directamente sobre los objetos que están en contacto con el aire que se ha enfriado; y otras caen desde alturas menores de un metro.

La escarcha no es el rocío que se hiela, como muchos pueden pensar. Es un fenómeno independiente que se produce por la condensación del vapor de agua a temperaturas menores de cero grados centígrados en las condiciones estipuladas para el rocío. La escarcha es, entonces, un hielo que proviene directamente del vapor atmosférico sin pasar por el estado líquido. Precipita sobre los objetos malos conductores del calor (coches, plantas, etc.) A este fenómeno se le conoce también como helada.
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viernes, 3 de diciembre de 2010

EL POR QUÉ DE LA NIEVE

Es un hecho comprobado que cuando hace mucho, mucho frío las nevadas son poco eficientes y se generan pocas precitaciones sólidas amplias y generalizadas, contradiciendo la idea básica y previa de que podríamos tener en mente: a más frío, más nevadas (siempre y cuando exista precipitación).
Este hecho acontece muy a menudo y es fuente de grandes desilusiones para muchos, al pensar o asociar que la irrupción del aire frío es sinónimo de, o lleva implícitamente asociado, nevadas intensas. También es verdad que en las regiones de latitudes muy altas y zonas elevadas las nevadas pueden ser copiosas con temperaturas que pueden llegar a varias decenas de grados bajo cero. Entonces ¿qué ocurre?
La respuesta, a esta duda llamativa, tiene dos vertientes complementarias básicas.
a.- Aire muy frío seco, pero sin humedad
Por una parte las irrupciones de aire frío no tienen porque llevar asociado nevadas, o mejor, aun, precipitaciones. Todo depende del origen y evolución posterior de la irrupción de dicho aire. Cuando la irrupción de aire tiene su fuente u origen en regiones continentales y en su recorrido NO lleva asociado una “carga” de combustible para generar precipitaciones, las masas de aire que llegan a una zona determinada son demasiado secas como para generar precipitaciones sólidas generalizadas.
Localmente, puede haber realce de la precipitación provocado por la orografía: nieva en zonas altas de las laderas que miran al aire que está irrumpiendo o en zonas muy altas.
O puede nevar allí donde, localmente, pueda haber un aporte adicional de humedad acompañado con mecanismos de ascenso forzado: las zonas costeras que reciben la oleada muy gélida pueden ser áreas proclives a nevadas locales e intensas.
b.- Frío sí, pero con la humedad adecuada
Cuando el aire se enfría a temperaturas muy bajas su capacidad para mantener en su seno humedad, disminuye. El resultado es que si el aire es extremadamente frío, su capacidad de evaporar o mantener vapor de agua en su seno es muy bajo. Nevadas a –10 ó –20 ºC son, potencialmente, poco significativas. En otras palabras, la cantidad de vapor de agua que puede mantener el aire es poco significativa, cuando éste se encuentra a temperaturas muy bajas.
En las irrupciones de aire frío polar continental conducidas por vientos del intensos NE en casi todos los niveles, los procesos fundamentales e iniciales son los de transporte advectivo u horizontal. Las corrientes verticales no suelen ser las predominantes o son menos significativas que las horizontales. La poca cantidad de vapor de agua en suspensión, que ya de por si lleva dicha masa, genera escasas nubes y son poco eficientes en cuanto a precipitación. El desplazamiento de masas de aire desde Rusia y Siberia hasta la península y Mediterráneo, conlleva un desplazamiento retrogrado respecto al flujo general medio o normal que es de componente oeste.
El principal requerimiento para que nieve es que el aire sea enfriado por debajo de la temperatura de saturación del hielo en la nube: por debajo de ese valor, la humedad sobrante se convertirá en hielo. ¿Ya se puede producir la nevada?. No, existe otro requerimiento.
Sigamos con nuestro ejemplo.
Del flujo retrogrado a desplazamiento en los oestes: un cambio significativo.
Cuando esta masa de aire deja de retroceder y se ve impulsada y a mantener un flujo de los oestes, se suelen dar otros mecanismos adicionales que favorecen, parcialmente, las condiciones para generar movimientos verticales. Es, en ese paso entre desplazamiento retrogrado (NE-SW) a desplazamiento en los oestes, cuando se pueden generar ciertos movimientos ascendentes que, a la postre, eleven el aire para enfriarlo más y así permitir que el posible exceso de humedad se libere en la atmósfera dando lugar a nubes y precipitaciones.
Este hecho no presupone la existencia de nevadas copiosas pues la masa de aire en origen es fría y seca: el contenido del vapor de agua que se libera para formar la nube sigue siendo bajo.
A temperaturas muy frías, muy por debajo de os 0º C, se pueden formar cristalitos de hielos que en condiciones mucho frío crecerían al contactar y unirse unos con otros. Pero al ser las temperaturas tan frías, los copos y cristalitos sólidos tienen una capacidad muy baja de permanecer unidos, permaneciendo casi independientes y, por lo tanto, con el mismo tamaño. Esto, a su vez, hace que los cristales o copos de nieve no crezcan y sean arrastrados por el viento que los mantienen en suspensión.
Solo en los lugares donde exista un forzamiento local, un aumento local de la humedad, condiciones menos frías, etc.. se podrán generar nevadas algo más significativas.
Los grandes sistemas nubosos o borrascas activas con sistemas frontales bien definidos, desde el punto de vista térmico y de humedad, son los más proclives a generar grandes nevadas cuando las temperaturas en su seno son bajas o las precipitaciones que abandonan al sistema precipitante deben pasar por capas en niveles bajos con temperaturas frías. En este caso, la nevada se produce cuando el aire pre existente muy frío y seco recibe un aporte de humedad y precipitación (sólida o líquida) que le llega desde arriba y por un agente atmosférico diferente a él.
El otro factor que interviene para que la nieve llegue al suelo es el asociado a la existencia de la suficiente humedad por debajo de la nube como para que los cristales de hielo sobrevivan en su caída y/o crezcan, no permitiendo que en su caída los copos de nieve desaparezcan.
Mientras que las precipitaciones pueden evaporarse, en primer instancia y al atravesar la capa fría y seca, está se ira humedecido por advección vertical, llegando, en un momento dado, a permitir que la precipitación sólida llegue al suelo.
Por lo tanto, el aire muy frío en origen puede ser, a la vez, muy seco, como el que suele proceder de Rusia y Siberia. En estas condiciones, la capacidad de aumentar su contenido de humedad en su seno se ve mermado por poseer temperaturas muy bajas. Si además, existen corrientes verticales, la capacidad de crecimiento que tienen las pocas partículas sólidas (cristalitos de hielo) al chocar unas con otras es muy baja, impidiendo un crecimiento efectivo que haga que se transformen en copos de nieve significativos. Solamente, allí donde se den condiciones especiales (aporte de humedad, convergencias locales, disminución de las temperaturas muy frías, etc) se podrán dar mecanismos que tiendan a aumentar el tamaño y crecimiento de los copos de nieve.
Las grandes nevadas se dan normalmente en un rango de temperaturas próximas al nivel de congelación, y eso incluye a las positivas como negativas.
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