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jueves, 17 de marzo de 2011

Y LA TIERRA TEMBLARÁ…TERREMOTOS Y RIESGO EN ESPAÑA

Japón está situado dentro del Cinturón de Fuego del Pacífico o Cinturón Circumpacifico, el cual se encuentra en las costas del Océano Pacífico y se caracteriza por concentrar algunas de las zonas de subducción más importantes del mundo, lo que ocasiona una intensa actividad sísmica y volcánica en las zonas que abarca.

El lecho del océano Pacífico reposa sobre varias placas tectónicas, las cuales están en permanente fricción y por ende, acumulan tensión. Cuando esa tensión se libera, origina terremotos en los países del cinturón.
¿Qué ocurre después de un terremoto? Esta pregunta seguro que nos la hemos planteado más de uno alguna vez. Cada terremoto tiene su consecuencia, pero depende de una serie de factores como la intensidad y el lugar de origen.

 Un Tsunami es una palabra científica proveniente del japonés, TSU= ola y NAMI= puerto o bahía. Como fenómeno es un conjunto de olas gigantescas se producen por el movimiento del suelo submarino. Claro que esto no es así siempre. Un tsunami se puede producir por ejemplo, con la caída de un meteorito, explosiones de gran magnitud y/o derrumbes costeros. Una forma fácil de entender lo que es un tsunami es imaginar que tiramos una piedra en un pozo, en el cual se forman ondas y la primera es la más grande, siendo las otras ondas producidas de menos magnitud.
El conjunto de olas que forman el tsunami se producen a varios kilómetros de distancia mar adentro. La velocidad que pueden alcanzar es de unos 700 kilómetros viajando hacia la costa con una altura de 1 metro o más y además mientras se acerca más la ola a la costa comienza a aumentar de velocidad debido a la disminución entre la superficie y el suelo submarino aumentando también la altura a unos 15 a 20 metros dependiendo con la fuerza con que se dirija. También, en el fondo se va produciendo un efecto de turbulencias arrastrando gran cantidad de rocas cambiando la geografía de la costa por lo menos los siguientes 40 años.  
 El tsunami presenta un movimiento brusco desde las profundidades del océano generando un efecto "latigazo" hacia la superficie.   Los tsunamis tienen sus propias características dependiendo de la forma en la que se produjeron.
 En cada temblor que ocurre en la Tierra, y que sea de una magnitud fuerte, mejor dicho que sea un terremoto, es muy probable de que vengan una gran cantidad de temblores pequeños o en muy pocas veces más grandes que el primero. Estos temblores se llaman Réplicas, y duran una buena cantidad de tiempo e incluso pueden superar un lapso de años una vez ocurrido el terremoto. La falla de este réplica esta asociada de algún modo con el terremoto ocurrido antes.
 
Las cosas que ocurren después de un terremoto son variadas y dependen de acuerdo del epicentro del terremoto y de la reacción de la gente que lo sintió o a veces son la que siempre pasan por lógica. Si ocurre algo después de un terremoto siempre hay que estar alerta. En el caso de los tsunamis puede causar daño o ser destructivo y que la gente no se de cuenta o no sepa.

¿Está España amenazada por Terremotos?
Como muestra el mapa unificado de peligrosidad sísmica de Europa y el Mediterráneo creado por el CSIC desarrollado en el Instituto de Ciencias de la Tierra Jaume Almera, solo el sureste de la península ibérica está mínimamente afectado por el peligro de un terremoto.
En el conjunto de Europa, la cuenca sureste del Mediterráneo es la que registra mayor riesgo, especialmente Italia, Grecia y Turquía. Curiosamente, el otro foco de actividad sísmica se sitúa en las antípodas: Islandia. Hay que recordar, a cuenta del episodio protagonizado el año pasado por el volcán islandés Eyjafjallajökull que paralizó el tráfico europeo en buena parte de Europa, ya que el vulcanismo está íntimamente ligado con la sismicidad.
La Península Ibérica es “quizás” la zona del Mediterráneo con el menor riesgo de terremotos, debido a que es una zona geológicamente muy fracturada, compuesta por materiales que resisten menos la tensión producida entre placas, por lo que se rompen antes. Esto hace que cuando se produce un movimiento sísmico no sea tan intenso como en otros países del mediterráneo, como Italia o Argelia. No obstante, en países situados al norte de la Península como Francia o Alemania, la probabilidad de que ocurra un terremoto es aún menor.
Todos los seísmos que tienen lugar en la Península Ibérica están dados por el empuje de la placa africana al sur con la placa euroasiática, lo cual se traduce en una acumulación de tensiones en la zona sur y sureste de España. Esto hace que cuando la corteza “no aguanta más” rompa a lo largo de una falla y de lugar a terremotos.Según datos, el mayor índice de peligrosidad en el territorio español está en el sur y sureste de la Península, en torno a Granada, zona sur de la provincia de Alicante y las de Almería y Murcia. El antecedente histórico más importante en la Península Ibérica fue el ocurrido al suroeste del Cabo San Vicente en 1755, conocido como Terremoto de Lisboa, que llevó aparejado un tsunami que destruyó parte de la capital portuguesa y que causó daños en Huelva y Cádiz, y que se sintió en gran parte de Europa.  Otro terremoto muy fuerte se produjo en 1884, con el mayor volumen de daños en el territorio español, que se registró en Arenas del Rey (Granada) y en el que murieron 800 personas. Afortunadamente, nuestro país no representa un área de ocurrencia de grandes terremotos, sin embargo, sí tiene una actividad sísmica con seísmos de magnitudes inferiores a 7,0, si exceptuamos los ocurridos en la falla de Azores-Gibraltar (terremotos de 1755 o 1969), pero capaces de generar algunos daños. Entre 1200 y 1400 terremotos se registran anualmente en la Península Ibérica, siendo su magnitud en la mayoría de los casos menor de 5.0 grados.